Las nuevas tecnologías crean un nuevo contexto didáctico en el que el profesor enseña cuando el alumno necesita de su enseñanza; un contexto en el que la lección magistral dirigida al grupo se sustituye por el trabajo autónomo de los alumnos, quedando el profesor libre para atenderles individualmente (Repáraz, Ch., 1992)
Hasta ahora la enseñanza ha tenido como centro al profesor. El era el encargado preparar el material, exponía la lección mientras que el alumno tenía un papel pasivo, copiar, estudiar, etc.
Este sistema de enseñanza en el que el profesor era meramente un transmisor de conocimientos, ha dejado de ser el único sistema de enseñanza. Hoy en día las nuevas tecnologías favorecen la recepción de la información, y por tanto el aprendizaje mediante ordenador supone además de la tarea activa del que aprende (nuevo rol del al umno) una tarea directiva por parte del profesor (nuevo rol del profesor).
Ciertamente, ésto no significa que el profesor pierda su rol, sino que este rol experimenta un cambio hacia nuevos modos de desarrollar la actividad docente más cercanos a las nuevas tecnologías. El profesor debe buscar la forma de aprovechar la integración de las nuevas tecnologías en el currículo.
Sin embargo, aunque pueda parecer obvio, no todos los profesores están in teresados en aplicar las nuevas tecnologías. Esta falta de interés en muchas ocasiones se basa en la carencia de conocimientos informáticos lo cual puede retraer al docente de utilizar la informática en el aula, bien porque el profesor se acomoda y ve como algo más sencillo continuar con el sistema tradicional de educación, o bien porque es menos costoso. Especialmente en su fase inicial, cualquier cambio supone una tarea compleja y dura. Conlleva la dedicación de parte del tiempo libre, nuevas lecturas, discusiones, exponerse a situaciones de incertidumbre y cometer errores, que a menudo se ocultan para que no quede en entredicho la propia imagen profesional (Imbernon, F., 1994)
Dentro de este contexto, la formación del profesorado se plantea como una de las condiciones imprescindibles para una adecuada integración del ordenador."The biggest problem by far has been lack of time available to the teachers to revise their teaching curricula to incorporate the CALL laboratory, and to prepare materials using the authoring programs that they are unfamiliar with "(Smith, M., 1994) Es decir, ello supone ceder tiempo y recursos al profesor para revisar los currícula e incorporar las nuevas tecnologías en el aula. En resumen el profesor se debe familiarizar con las nuevas tecnologías para su posterior implementación en el aula.
Este cambio de roles lo podemos concretar en los siguientes cuatro aspectos:
1.1. Las actividades de preparación de las unidades didácticas:
En este primer punto la labor del profesor consiste en seleccionar los contenidos que va a desarrollar con el empleo de las tecnologías educativas. El profesor debe ser, ante todo, un buen facilitador del aprendizaje, así que una vez seleccionados los contenidos, el docente debe decidir qué tipo de actividades son las más adecuadas para el desarrollo del aprendizaje, y decidir cuál va a ser el empleo del ordenador en el aula: presentaciones, ejercitación, etc. Otra labor del profesor es ver qué disposición del aula es la idónea, si deben trabajar individualmente, o en grupos, qué materiales son precisos. un ordenador para cada alumno, para cada dos, ordenador con pantalla gigante, etc... Los elementos indicados deben incluirse en un diseño educativo que desarrolle el proceso a seguir.
Es decir, para facilitar el aprendizaje, el profesor debe tener bien estructurado el conjunto de pasos a seguir en todo el período de tiempo que abarque su asignatura. La mejor forma de estructuración es realizar un buen diseño tecnológico del proceso de enseñanza-aprendizaje que se va a desarrollar. (Alonso, C.M, Gallego, D.J., 1994)
Sin embargo, la realización de este diseño viene dificultada en parte por la existencia de gran cantidad de software educativo, la mayoría del cual no está específicamente preparado para el empleo en el aula, por ello la labor del profesor consiste en la selección previa de todo ese material para ver qué se puede aprovechar y qué contenidos no se pueden integrar en el currículo.
De igual modo, el profesor debe evaluar la eficacia de las actividades que presentan esos programas frente a la enseñanza tradicional en el aula. Ver si su uso es conveniente en su conjunto, o si bien se debe emplear sólo parte de esos programas, pues carece de sentido su empleo si no proporcionan más ventajas que la enseñanza tradicional.
Otra importante labor del profesor es el enseñar a los alumnos el nuevo modo de aprender: tener claro qué deben hacer y cómo, es igualmente una tarea del profesor el poseer el conocimiento técnico preciso para emplear un aula de informática, tiene que tener en cuenta la accesibilidad, tiene que dominar una serie de conocimientos básicos, etc.
El siguiente trabajo corresponde a una investigación que busca responder algunas de nuestras dudas respecto a la labor docente.
Una de las grandes dudas es a cerca del trabajo en aula, ¿cuál es la cantidad adecuada de alumnos para que el aprendizaje resulte significativo?, ¿realmente depende la cantidad de alumnos, o solo la calidad de los docentes?, ¿Los profesores estamos preparados para interactuar con cursos numerosos? Todas estas preguntas rondaban por nuestras cabezas antes de realizar esta investigación. Para poder responderlo nos basamos en variados textos, relacionados con el tema, aunque sus fuentes bibliográficas eran escasas, realizamos entrevistas y lo vivimos en la práctica.
Esta ultima experiencia, la práctica, es la que a nuestro parecer tiene mayor importancia debido a que es lo que viviremos día a día durante nuestra vida docente.
A continuación se exponen los resultados de la investigación realizada, de manera teórica y vivencial.
Fundamentación
¿Cuál es el problema de la educación hoy en día, son los docentes realmente los culpables de todas las fallas en la educación actual?
Uno de los grandes factores es la gran cantidad de alumnos dentro del aula, por esta razón decidimos enfocarnos en ese tema. Que nos preocupa para nuestro futuro como docentes.
Las aulas de hoy en día son cada vez más amplias, y la cantidad de alumnos por establecimiento y aula va aumentando, 45 a 50 alumnos dentro de un espacio o muy limitado o muy amplio lo cual; al ser limitado, no permite adecuar el espacio para un correcto desarrollo de las distintas actividades, pero al ser muy amplio deja mucho espacio libre, para que los niños jueguen, lo cual los dispersa de lo realmente relevante que en este caso es lograr un “aprendizaje significativo”.
Durante estos tres años de docentes en formación hemos pasado por muchas experiencias vivencias pedagógicas, en cada una de nuestras prácticas, trabajando con distintos tipos de niños en variados establecimientos vivenciando en el día a día, la verdadera importancia de los aprendizajes, buscando la manera exacta de dar un orden a toda la información que cada uno de esos pequeños tiene en sus mentes.
Argumentación
La educación es un pilar fundamental en nuestra sociedad, por eso esta debe ser de calidad pero ¿Como podemos lograrlo con tantos alumnos por curso? ¿Como atender las necesidades y ritmos de aprendizaje de cada uno con solo un docente dentro del aula? ¿No será una dificultad la adquisición de conocimientos?
Piaget plantea que el aprendizaje en el niño se realiza operando sobre los objetos externos por equilibración y re equilibración. La labor del docente es muy importante en este punto, él debe trabajar didácticamente e incentivar a todos los alumnos a hacerse parte de la construcción de sus aprendizajes, ya que en la forma en que perciba los conocimientos es como los va adquirir cognitivamente, y lo cual se va a reflejar en sus resultados académicos, según el criterio del profesor. Pero realizar esto con 45 alumnos dentro del aula es muy difícil, debido a que todos tienen diferentes formas de aprendizaje, diferentes problemas que acarrean desde sus hogares y los manifiestan en sus conductas entre otros. Todo esto provoca un desgaste en el docente provocándole diferentes enfermedades y aún peor que eso es que dificulta más la enseñanza y por ende el aprendizaje de los alumnos.
Es Malo Tener Una "Relación De Amistad" Entre Alumna-Profesor?
Bueno,Hace Un Tiempo Mantengo Una Relación de Amistad Con Profesor,¿Que Tan Malo Puede Llegar a Ser? ¿Es Normal?, PuedeSer Una Amistad Verdadera? Igual he compartio Arto con el.Ya Sea En Su Casa,MSN.. Manteneos Siempre Cierto Contacto ¿Es malo? a todo esto, Nos Llevamos Como Por 10 años.
Además no Me he aprovechado de esto para Nada..ya sea en Notas o Cualquier Tipo de Previlegios...En La Institución el Para mi es un Profesor más, Y yo para el una Alumna más, Aunque Cuando El puede Trata de acercarse cada Vez Que Estamos Solos Para Poder Hablar. Obviamente Todo Esto Nadie De la Institución Lo Sabe,Es Un Secreto Que Ambos Mantenemos...Que Opinan..¿Sera Una Buena Amistad?
hace 2 días
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hace 2 días
bueno por ahi me preguntaron si era casado..pero no es casado, es soltero..ambos tenemos claro que no esta del todo bien, por ser el mi profesor y yo su alumna, jamas me regalo notas, nunca!
y otra cosa, a mi el no me gusta, obviamente le tengo cierto cariño, como todo cariño que uno le puede tener a sus amigos en general. y si soy mayor de edad.... gracias por tus respuestas bye
Cuando se habla de la relación profesor alumno, podemos pensar en tres teorías al respecto, dependiendo principalmente del proyecto educativo, la misión y la visión que tenga el colegio, según explica María Elcira Torres. 1. Autoritaria: Es absolutamente vertical. El director da órdenes específicas, claras, que se cumplen. Es una manera de relacionarse en donde no hay retroalimentación de parte de los alumnos, porque es unilateral y monolítica. 2. Laissez-faire: En otras palabras "dejar hacer", donde las normas se van asumiendo en la medida que se van necesitando. Hay cosas básicas que se respetan, pero hay un relajamiento en cuanto a las normas disciplinarias. 3. Democrática: Todos participan. En este método el profesor sabe combinar el afecto con exigir del alumno lo mejor que él puede dar. "Con una mano tiramos la rienda y con la otra acariciamos, pero con una cancha bien rayada".
Pelusa Orellana,directora de la carrera de pedagogía de la Universidad de Los Andes, explica que un buen profesor es una persona que asume con pasión y con cabeza su vocación y se entrega a los demás pensando siempre en el bien de sus alumnos. A continuación expone algunas virtudes que lo caracterizan: - Buen conocimiento de lo que enseña: más allá de lo que dicen los programas, o lo que dicta el Ministerio. Le gusta lo que enseña, sabe por qué es importante para los alumnos y sabe discernir lo esencial de lo prescindible. - Trato adecuado: es una persona alcanzable, capaz de relacionarse bien con los demás. Tiene una personalidad afable, sentido del humor, es cortés, busca siempre dar el ejemplo con todo lo que hace. Tiene una honda preocupación por cada uno de sus alumnos y por su felicidad. Jamás descalifica, jamás se burla ni es sarcástico. - Criterio pedagógico y formativo: para saber cuándo corregir, cuándo felicitar, cómo ayudar. A veces es lo que más falla a la hora de tener una buena relación con los alumnos. - Sólida formación en virtudes: tiene claros conceptos como la dignidad de la persona humana, su intencionalidad, etc...
- Autoexigencia
- Sentido de servicio
- Laboriosidad y constancia
- Alegría de vivir
¿Cómo evitar la agresividad al interior de los establecimientos educacionales?
Profesor tutor
Pelusa Orellana afirma que desgraciadamente vivimos en un mundo en que la gente es más agresiva, producto de lo vertiginoso y efímero, de la falta de compromiso y de cariño por el otro. "Las conductas agresivas se combaten con un entorno escolar adecuado, en el que prima la preocupación por el otro. Un buen rayado de cancha, mucho diálogo, muchos ejemplos de conductas en las cuales es posible disentir sin agredir".
Una buena alternativa de relacionarse con los alumnos es crear la instancia de la tutoría. María Elcira Torres explica que esta consiste en que un profesor se haga cargo de un grupo de alumnos y que este conozca absolutamente todo los relacionado con cada uno de esos alumnos.
Esto pasa por el aspecto académico y también por el personal y familiar. El tutor siempre está dispuesto a conversar, a ayudar, a saber cómo le está yendo en su rendimiento escolar, con sus amistades, con sus padres y hermanos. El tutor es la imagen del palito que se le pone a la planta para que crezca derecha.
Más allá de transmitir conocimientos, de saber las materias y de hacer clases, el que el profesor quiera a sus alumnos, además de una buena disposición, buen juicio y criterio a la hora de relacionarse con ellos parecen ser la clave para una buena relación entre ambos.
Pedro Valentini, sub-director del Colegio Tabancura, asegura que no solo hay que pensar en "qué hago para que este niño llegue a buen puerto. Hay que empezar por quererlos, porque cuando uno quiere pone lo mejor de sí en esa persona y la persona querida también da lo mejor de sí, lográndose resultados espectaculares. En otras palabras: quererlos es interesarse por los alumnos, exigiéndoles, porque la exigencia es cariño; lo contrario es indiferencia. Cuando uno de ellos está con problemas necesita que le echen una mano y ahí está el arte del profesor".
Contener y exigir
Lo importante en el profesor es que sepa ponerse "del brazo" del alumno. Como dice Valentini, "hacerle sentir que juntos lo van a lograr cuando está con algún problema, porque la persona que está con déficit tanto en alguna asignatura como en cualquier otro aspecto de su ser, está como paralítica y necesitando de ayuda. Primero un pie, después otro. Con cariño el profesor puede decir lo que quiera, como "estás hecho un flojo o haces rabiar a tus papás, pero son importantes, junto con las palabras, los gestos que las acompañan: las sonrisas, el golpearle el hombro, diciéndole gestualmente "tú puedes, no estás solo".
Ruby Tampe, directora del Colegio Nuestra Señora del Rosario Las Condes, agrega que la atmósfera al interior del colegio debe permitir que el niño desarrolle su trabajo escolar sintiéndose comprendido, acogido, estimado, apoyado y respetado como persona. "El niño dentro del aula debe sentir seguridad. Que no sea un niño que esté atemorizado o ansioso; si da una opinión, emite un juicio o da una idea no debe creer que se expone al ridículo". Y agrega, "los profesores debemos entender que el resfuerzo positivo es mucho más importante que el castigo, que los frenos y prohibiciones. Debemos ser capaces de reconocer en los niños los logros y el esfuerzo. Eso sí, los alumnos dentro de esta atmósfera de cordialidad deben tener muy internalizados los límites y normas de convivencia e interacción escolar, basados en el respeto, responsabilidad, trabajo colaborativo, entre otros".
María Elcira Torres, orientadora, consejera estudiantil, vocacional y familiar del Liceo Los Domínicos explica que "con una mano exigimos y con la otra acariciamos, pero siempre hay que rayar la cancha. Me parece que la mejor forma de relación profesor-alumno es cuando se sabe combinar el afecto con el exigir del niño lo mejor que él pueda dar. Es importante el rendimiento, sus capacidades, que desarrolle actitudes y aprenda valores".
Junto con este acoger y dar seguridad, es importante que el profesor sepa imponer la disciplina, se haga respetar, que sea imagen, modelo, ejemplo para sus alumnos. María Elcira Torres, agrega que "los alumnos piden que los profesores los quieran y les exijan con cariño".
Es tanto el tiempo que pasan los niños y jóvenes en el colegio, que tanto el establecimiento educacional, como los profesores son decidores. De el ambiente y la relación con ellos va a depender que el alumno quiera sus estudios, que adquiera buenos hábitos, que sea responsable, que se sienta querido e importante como persona.